Economía

Antes de volver a Washington, los enviados del FMI se reunieron con miembros de AEA, en un encuentro organizado por Guzmán

El presidente Alberto Fernández con la plana mayor de AEA, en los primeros dìas de su gobierno. Ahora Guzmán los sumó a la búsqueda del "consenso" para acordar un programa con el FMI
El presidente Alberto Fernández con la plana mayor de AEA, en los primeros dìas de su gobierno. Ahora Guzmán los sumó a la búsqueda del "consenso" para acordar un programa con el FMI

En un nuevo hito de la búsqueda del “amplio consenso político y social” que tanto el ministro de Economía, Martín Guzmán, como el Fondo Monetario Internacional creen indispensable para acordar un programa macroeconómico que cuente con posibilidades de éxito, ayer por la tarde, antes de regresar a Washington, Julie Kozack y Luis Cubeddu, cabezas de la reciente misión del FMI, se reunieron en el Palacio de Hacienda con Guzmán y miembros de la Asociación Empresaria Argentina (AEA). Del encuentro también fueron parte el representante argentino en el directorio del Fondo, Sergio Chodos, y el sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga, al que Guzmán también había incluido en un encuentro previo con los dueños de las empresas más importantes de la Argentina.

Por AEA concurrieron su director ejecutivo, Jaime Campos, el titular del grupo Techint, Paolo Rocca, el presidente del banco Santander, Enrique Cristofani, Alberto Grimodi, de la firma homónima, y la directora de Relaciones Institucionales del grupo, Guadalupe Mazulo.

El eje, señalaron fuentes cercanas a la reunión, fue la necesidad de mantener el diálogo como medio de entendimiento mutuo y eventual acercamiento de posiciones. “Hay valor en el diálogo, es esencial escucharse”, fue una de las ratificaciones del encuentro en el que los concurrentes, aunque reconocieron sus diferencias, coincidieron en que ante la crisis económica y social que atraviesa el país es imprescindible encontrar consensos sociales y políticos y pilares macroeconómicos firmes, de modo que se refuercen mutuamente.

Guzmán, el equilibrista

Para Guzmán, que intenta un difícil equilibrio entre las condiciones que necesita para alcanzar un acuerdo con el Fondo y las demandas sociales y políticas, incluso de la propia coalición de gobierno, es imprescindible transmitir un marco de previsibilidad fiscal, monetaria y externa que despeje cualquier posibilidad de incumplimiento por parte de la Argentina ante el Fondo (con el cual el país debe afrontar una pesada agenda de vencimientos desde fines de 2021) pero a la vez satisfaga los requisitos políticos de un acuerdo y tenga aceptación social.

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Guzmàn y Chodos, de un lado de la mesa, con Kozack, Cubeddu y Alleyne, funcionarios del FMI

Por eso, por vía de Zarazaga, ya había tenido un contacto previo con los principales miembros de AEA. La novedad fue ahora la participación de Kozack y Cubeddu, cuyas dos visitas se orientaron más a explorar el ambiente político que a precisar los datos fiscales, monetarios y externos, trabajo que dejaron a los cuatro técnicos que trajeron consigo en la reciente visita.

A los enviados de la directora del Fondo, Kristalina Georgieva, seguramente les gustó que tanto los empresarios de AEA como los funcionarios argentinos coincidieran en que los problemas del país “los debemos resolver nosotros, como sociedad” y que el desafío de hallar soluciones y vislumbrar un futuro mejor “comienza por casa”.

Programa “propio”

El Fondo aspira a que el próximo programa con la Argentina sea sentido como “propio” por un abanico político y social lo suficientemente amplio. Es lo que en la jerga fondomonetarista, curtida de programas política y económicamente fallidos, como el que en 2018 firmó con el gobierno de Mauricio Macri, llaman “ownership” del país con el que el organismo firma un acuerdo. Hay allí un terreno de coincidencia con Guzmán, que busca satisfacer ese requisito sometiendo el eventual acuerdo a la aprobación (o rechazo) del Congreso.

En los últimos días, sin embargo, la búsqueda de consensos se complicó con la media sanción legislativa del “impuesto a la riqueza” impulsado en la Cámara Baja por el titular del bloque oficialista, Máximo Kirchner, y la entrega a la misión del Fondo de una carta de senadores kirchneristas en la que acusan al organismo de haber incumplido su propia normativa y financiar la fuga de capitales de la Argentina (a su vez, decisiones como la discontinuidad del “Ingreso Familiar de Emergencia” y el proyecto de ley de movilidad que excluye de la fórmula de ajuste los índices de inflación ya habían removido el avíspero social y político, con críticas de los propios miembros de la coalición de gobierno).

El proyecto de impuesto a la riqueza provocó un extendido y prácticamente unánime rechazo del sector empresario. En cuanto a la misiva de los senadores K, un vocero del Fondo señaló ayer a Infobae que el Fondo se atenía a la respuesta que en febrero pasado dio el director de comunicaciones de la entidad, Gerry Rice, cuando la vicepresidente argentina, Cristina Kirchner, había hecho desde Cuba la misma acusación: “puedo asegurar absolutamente a todos que no hubo violación de las reglas del Fondo”.

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