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De Rusia 2018 hasta hoy: los movimientos estratégicos de Scaloni que cambiaron la cara de la Selección y hacen soñar a los fanáticos de cara al Mundial

Messi frustrado y triste tras la derrota de la Selección Argentina en el mundial de Rusia 2018 ante Francia
Messi frustrado y triste tras la derrota de la Selección Argentina en el mundial de Rusia 2018 ante Francia (AFP/)

Envuelto en dinamita. Así pareció el 4 a 3 que Argentina sufrió ante Francia, por los octavos de final del Mundial de Rusia 2018. Después de ese partido que tuvo lugar en el estadio Arena de Kazán, la Selección voló literalmente por el aire. La AFA despidió a Jorge Sampaoli, quien tenía contrato hasta después de Qatar 2022, y la ida del técnico no fue la única: el Mundial también marcó el fin de la etapa en el seleccionado de históricos a los que se les negó el título como Javier Mascherano, Gonzalo Higuaín, Sergio Romero, Lucas Biglia, Ever Banega y Ezequiel Lavezzi. El lugar de Sampaoli fue ocupado por Lionel Scaloni, uno de sus ayudantes de campo, quien en su primera experiencia en mayores puso en marcha una renovación que se imponía por cuestiones generacionales pero que él también supo enriquecer con los progresivos desembarcos de caras nuevas como las de Emiliano “Dibu” Martínez, Cristian “Cuti” Romero y Nicolás González, tres futbolistas que le dieron un salto de calidad al equipo.

La consagración, de la mano de Scaloni, en el torneo Sub-20 de L’Alcudia un mes después de las desventuras que Argentina sufrió en el Mundial de Rusia, fue el impulso que depositó al actual técnico del seleccionado mayor al frente del equipo. Una decisión polémica del presidente de la AFA, Claudio Tapia, en tiempos en que la prensa y el público pedían por tres nombres: Diego Simeone, Marcelo Gallardo y -en menor medida- Mauricio Pochettino. Nunca se supo de manera fehaciente el monto de la indemnización de Sampaoli, pero la cláusula por despido que había firmado con la AFA fue por la friolera de 8.624.000 dólares. Ese número bajaba a 1.584.000 dólares si lo echaban después de julio de 2019.

Con mucho por aprender en su oficio, Scaloni aceptó el reto gustoso en medio de miradas de desconfianza que le ponían lupa a una cuestión: la meritocracia. “¿Qué hizo Scaloni para ser el técnico de la Selección?”, era la (razonable) pregunta generalizada del ambiente. La Copa América de Brasil 2019 fue su primera prueba de fuego y terminó realizando un trabajo aceptable, de menor a mayor, primero con cuestionamientos a los cambios que realizaba en medio de los partidos y luego llegando a las semifinales.

La caída 2 a 0 en esa instancia ante Brasil tuvo el atenuante de un perjudicial arbitraje del ecuatoriano Roddy Zambrano, quien ignoró dos penales en favor de Argentina. Y el tercer puesto tras ganarle a Chile en el último partido terminó siendo considerado como un digno lugar, en especial si se repara en que -más allá de haber sido favorecido ante Argentina- Brasil resultó un justo campeón tras ganarle la final a Perú.

Aquella Copa América marcó un quiebre en la intimidad del grupo. Un quiebre positivo: la aparición de un “nuevo” Lionel Messi, genial como siempre dentro de la cancha pero en una versión distinta en su rol de capitán. El rosarino dejó de ser un líder más bien silencioso para transformarse en otro más combativo y proactivo, como si se hubiera producido una maduración del hombre. Algo infrecuente en él, hasta alzó con fuerza la voz para cuestionar a la Conmebol por el arbitraje de Zambrano contra Brasil.

En la Copa América de Brasil 2019 el rosarino dejó de ser un líder más bien silencioso para transformarse en otro más combativo y proactivo
En la Copa América de Brasil 2019 el rosarino dejó de ser un líder más bien silencioso para transformarse en otro más combativo y proactivo (EFEI0658/)

De repente, en el encuentro de cuartos de final de aquella Copa América 2019 ante Venezuela, Messi sorprendió al comenzar a cantar el himno a viva voz, dejando atrás su costumbre de permanecer en silencio mientras se escuchaba la canción patria. De más está decir que el crack de París Saint Germain no se volvió un mejor futbolista por ello. Se trata, apenas, de una descripción del cambio que experimentó desde entonces cada vez que suena el himno nacional en una cancha. Y ahora no solo lo canta, sino que todo el plantel lo hace unido en un abrazo. Es algo que se habló en la intimidad del grupo y que, de algún modo, contribuyó para acercar cada vez más a la gente al plantel de la Selección.

Ese mismo plantel que era considerado más bien frío con el público, acaso porque la anterior generación histórica que tiene como sobrevivientes a Messi, Ángel Di María, Nicolás Otamendi y Sergio Agüero, se distanció de la gente a caballo de las caídas en cuatro finales: la de las Copas América de Venezuela 2007, Chile 2015 y Estados Unidos 2016, y la del Mundial de Brasil 2014.

Una prueba de esa relación que oscilaba entre la frialdad y las miradas de reojo del público: en septiembre de 2016, en la ciudad de Mendoza, los hinchas insultaron a los jugadores en la puerta del hotel Diplomatic porque éstos no se asomaban a saludar a través de los ventanales. Fue en la previa de un clásico ante Uruguay que Argentina ganó 1 a 0 con gol de Messi y que marcó el debut de Edgardo Bauza como técnico del equipo, la noche en la que Lucas Alario ingresó como volante por derecha también en su estreno en el conjunto nacional. Fue uno de varios episodios similares en distintos lugares del país, como San Juan y Córdoba.

En los tres años que lleva como técnico de Argentina, Scaloni fue poniendo en marcha una renovación progresiva y sostenida del plantel. De los 23 jugadores que Sampaoli llevó a Rusia, solamente nueve están habitualmente en el radar del actual entrenador: Franco Armani, Nicolás Tagliafico, Marcos Acuña, Otamendi, Di María, Giovanni Lo Celso, Messi, Paulo Dybala y Agüero. Los catorce futbolistas que más temprano que tarde fueron quedando al margen del seleccionado luego de Rusia 2018 son Wilfredo Caballero, Nahuel Guzmán, Gabriel Mercado, Federico Fazio, Marcos Rojo, Cristian Ansaldi, Biglia, Mascherano, Banega, Maximiliano Meza, Enzo Pérez, Eduardo Salvio, Cristian Pavón y Gonzalo Higuaín.

Las caras más representativas de la renovación están en posiciones diferentes: “Dibu” Martínez, un arquero con nivel de Champions League que hoy parece inamovible; “Cuti” Romero, un central potente, con presencia y firmeza, de esos que invitan a los delanteros a intentar generar peligro lejos de él; y Nicolás González, un zurdo veloz que puede jugar en cualquiera de los puestos del andarivel izquierdo: de lateral, de mediocampista y también de delantero.

La consagración en el Maracaná liberó a los jugadores, que salían a la cancha presionados ante cada encuentro trascendental
La consagración en el Maracaná liberó a los jugadores, que salían a la cancha presionados ante cada encuentro trascendental (ANTONIO LACERDA/)

Junto a ellos se fueron afianzando otros futbolistas debutantes o con escaso recorrido en la Selección, como los arqueros Juan Musso y Gerónimo Rulli; los defensores Gonzalo Montiel, Nahuel Molina, Juan Foyth, Lucas Martínez Quarta, Germán Pezzella y Lisandro Martínez; los mediocampistas Leandro Paredes, Guido Rodríguez, Rodrigo De Paul, Exequiel Palacios, Nicolás Domínguez y Emiliano Buendía -entre otros-; y los delanteros Lautaro Martínez y Joaquín y Ángel Correa.

Al caerse la sede conjunta de Argentina y Colombia para organizar la Copa América en 2020 por la pandemia de coronavirus, Brasil la volvió a albergar recientemente por segunda vez en dos años. No parecía el escenario más propicio para que el seleccionado albiceleste le pusiera punto final a la racha de 28 años sin títulos. Sin embargo, el equipo fue superando las distintas etapas, eliminó a Ecuador y a Colombia (por penales) en las series de cuartos de final y de semifinales, y en la final ocurrió lo soñado por cualquier hincha: triunfo 1 a 0 ante Brasil, el máximo rival histórico, y en el Maracaná, uno de los estadios más emblemáticos del mundo.

Esa consagración liberó a los jugadores, que salían a la cancha presionados ante cada encuentro trascendental. El equipo afronta los partidos sin esa carga psicológica que lo perturbaba y le impedía jugar con soltura. En la intimidad del plantel saben que el equipo tiene margen de mejora, pero a su vez reconocen que sería muy bueno que el comienzo del Mundial de Qatar se adelantara un año: el 21 de noviembre de este año en lugar de la misma fecha de 2022, como está programado. Ocurre que Argentina se volvió un equipo difícil de quebrar, al menos en Sudamérica: ostenta un invicto de 22 partidos, con catorce victorias y ocho empates. La última vez que perdió fue justamente en aquella semifinal de la Copa América de Brasil 2019 ante los locales, el 2 de julio de ese año por 2 a 0. Argentina está a nueve partidos del récord invicto que todavía le pertenece al seleccionado que dirigía Alfio Basile, de 33 encuentros sin conocer la derrota, entre 1991 y 1993.

A poco más de un año y dos meses para el Mundial, la Selección tiene encaminada la clasificación para Qatar: está segunda, con 18 puntos, a seis del líder Brasil. Ambos jugaron un encuentro menos: el clásico que se suspendió a los cinco minutos del primer tiempo por el ingreso al campo de juego de autoridades sanitarias brasileñas que objetaban la presencia de cuatro jugadores argentinos que militan en la Premier League (“Dibu” Martínez, “Cuti” Romero, Lo Celso y Buendía), acusados de no cumplir con las normas vigentes por la pandemia. Uruguay, el tercero, reúne quince unidades, mientras que Ecuador y Colombia tienen trece puntos. Paraguay, que está sexto con once puntos, será el próximo rival de Argentina, el 7 de octubre en Asunción. El 10 y el 14 del mes próximo, Argentina será local frente a Uruguay y Perú, respectivamente.

De la sensación de desamparo absoluto que entregó Argentina en Rusia 2018, a este presente venturoso del equipo. Y con el valor agregado de un Messi que da los primeros pasos en su nuevo club, el poderoso París Saint Germain, sabiendo que el de triunfar también en Francia es un desafío que por añadidura le reportará dividendos a la Selección Argentina.

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