Sociedad

Cayó en Paraguay “El Carnicero”, prófugo por el crimen del empresario español Roberto Fernández Montes

Pedro Ramón Fernández Torres, de nacionalidad paraguaya, tenía pedido de captura de Interpol
Pedro Ramón Fernández Torres, de nacionalidad paraguaya, tenía pedido de captura de Interpol

Pedro Ramón Fernández Torres, alias “El Carnicero”, buscado con pedido de captura internacional por el crimen del empresario español Roberto Fernández Montes, asesinado en Caballito en 2017, fue capturado en la mañana de hoy en la ciudad paraguaya de Concepción por detectives de Interpol, según confirmaron fuentes del caso a Infobae.

Por el crimen, Santiago Corona, yerno de la víctima, fue condenado a cadena perpetua por homicidio agravado por alevosía. Para cometer el crimen, según la investigación llevada adelante por el entonces juez de instrucción Hernán López, Corona contó con la supuesta complicidad de Fernández Torres, hoy de 55 años, quien se mantuvo prófugo desde entonces con una circular roja sobre su cabeza. Según confirmaron detectives del caso, era seguido hace tiempo en Concepción. Allí, fue capturado en la esquina de Pinedo y San Luis.

Carnicero de oficio y de nacionalidad paraguaya, aparecía en los videos llevando el cuerpo del empresario junto al yerno de la víctima. Desde el momento mismo de la detención de Corona, se buscó a Torres pero la Justicia nunca pudo dar con su paradero, a pesar de diversas misiones de policías enviadas por la jueza Alejandra Provitola, que mantuvo la investigación para capturarlo al convertirse en la cabeza del Juzgado N°6 tras López. “El Carnicero” también tenía sobre su cabeza recompensa de medio millón de pesos ofrecida por el Ministerio de Seguridad de la Nación.

Así, tras pasar cinco años prófugo, se espera su extradición al país para ser indagado y responder por el crimen del empresario.

El crimen ocurrido el 21 de febrero de 2017. El empresario español había estado varios días desaparecido tras indicarle a su familia que volvería a su casa para bañarse, comer algo y regresar por la noche a cenar. La frase la escuchó María del Carmen Liñeira, su pareja desde hacía 13 años, quien horas más tarde comenzó una búsqueda desesperada que involucró a a Natalia y Giselle, las hijas del empresario, y a Santiago Corona, marido de Natalia, quien también concurrió al departamento para dar con su paradero. En el lugar sólo faltaba un acolchado: el mismo que utilizó Corona -junto a otro hombre- para envolver el cuerpo, subirlo al auto y escapar de la propiedad.

El cuerpo del empresario apareció en un descampado de la zona de Cañuelas, provincia de Buenos Aires, a menos de dos kilómetros de la Ruta 3. Fernández Montes, de 67 años, fue incendiado dentro de su vehículo, un Suzuki Fun que los investigadores reconocieron al instante. La evidencia en contra de Torres es particularmente incriminatoria: aparece en los videos llevando el cuerpo del empresario junto a Corona. Desde el momento mismo de la detención de Corona, se buscó a Torres pero la Justicia nunca pudo dar con su paradero, hasta hoy.

El Suzuki Fun donde se incendió el cadáver del empresario.
El Suzuki Fun donde se incendió el cadáver del empresario.

El cinismo de Corona fue particular. Estaba casado con Natalia y “colaboró” con la familia en el intento por dar con el paradero de la víctima, su suegro. Participó de los llamados a los hospitales y de las denuncias, pero no contó con los videos de las cámaras de seguridad de edificio ubicado sobre la calle Aranguren.

El dinero y la miseria fueron los móviles del crimen. Corona y la hija de Fernández estaban en pareja desde 2003 y se casaron en 2007. Ambos trabajaron en la empresa de la víctima hasta que acordaron que Natalia se iba a ocupar únicamente de la casa y de sus dos hijos.

Las cuentas de la empresa “Mini Vial”, que el empresario español había creado a principios del 2000, quedaron a cargo de Corona, que era contador y una persona en quien Fernández confiaba. Sin embargo, la relación entre ambos empezó a tensarse cuando las ganancias cayeron, los números rojos evidenciaron un mal manejo y el empresario descubrió que Corona había robado casi un millón de pesos del negocio. Lo había dejado al borde de la quiebra. Tras la condena de Corona, “El Carnicero” pasó otro años suelto hasta caer hoy en su país de origen.

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