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Explotó la interna de la barra de Arsenal en la previa del partido con Lanús: un herido de arma blanca y 19 detenidos

guerra en la barra de Arsenal
Los detenidos pertenecen a la facción disidente: la Policía intervino en la plaza próxima al estadio del Viaducto

Con dos hinchadas, una hinchada o directamente sin público, la violencia en el fútbol argentino no para. Ahora fue el turno de la barra de Arsenal, que viene en guerra desde el inicio de la pandemia y que en la previa del partido con Lanús volvió a estallar dejando 19 detenidos y un herido de arma blanca, nada más ni nada menos que uno de los jefes de la facción disidente.

Todo comenzó bastante antes de la hora señalada para el encuentro en el estadio Julio Humberto Grondona. A sabiendas de que sus rivales en la tribuna tenían intención de copar la parada, los de la facción oficial llamados Los Pibes del Club cuyo líder se apoda Maca fueron a dejarle en claro a Gustavo Álvarez, alias el Uruguayo, que no sería bienvenido Para eso se acercaron a las 16,30 hasta el lavadero de autos que tiene en Magán y Larralde, en Sarandí, y le pidieron que entregara las entradas que sabían que tenía para su facción disidente. El Uruguayo se negó por lo que la cuestión se resolvió a lo barra: golpiza feroz y un ataque con arma blanca, a punto tal que debió ser internado en el hospital Presidente Perón. Este hecho está siendo investigado por la UFI 3 de Avellaneda y en la mira quedó un barra del sector oficial apodado Chipi.

Pero cuando los seguidores del Uruguayo se enteraron del suceso, decidieron ir desde el lugar donde siempre se juntan, la Plaza Supisiche (que queda en la intersección de esa calle y la avenida Belgrano) hasta la plaza del Boulevard que está en diagonal al estadio, donde se reúne la facción oficial. La idea era buscar revancha. A esa altura de los acontecimientos la Policía ya estaba alertada y llegó justo cuando empezaban las corridas entre ambos sectores y detuvo a 19 barrabravas, todos de la facción disidente. Por eso el partido pudo empezar sin problemas y con una sola barra adentro del estadio.

¿Por qué estalló todo ahora? El trasfondo tiene que ver con el negocio y más que nada con la cercanía también del Mundial. El jefe histórico de la barra de Arsenal cuando se llamaba La Mafia era Fabián Píriz Alves, a quien sucedió más tarde y con un mando de mucha violencia Uriel Álvarez, quien en 2016 terminó asesinado. Gustavo es su hermano menor y quien heredó el cargo aunque con menos poder, por lo que se alió a Los Pibes del Club para mantenerlo mientras le salía una competencia interna con base en el barrio Villa Argentina, a unas 35 cuadras del estadio. Este último grupo se fue haciendo cada vez más fuerte y además veía que no recibía beneficios de la tribuna, por lo que plantearon la guerra que se paró por la pandemia.

En ese momento, Álvarez decidió buscar una salida negociada, pero los barrios que integraban el grupo de Los Pibes del Club decidieron dar batalla y lo dejaron de lado. Hubo dos enfrentamientos tremendos y a los tiros, el último registrado en septiembre del año pasado que sembró terror desde Sarandí hasta Villa Itatí y que terminó con más de 40 detenidos, la gran mayoría de la facción de Villa Argentina, todos incluidos finalmente en el derecho de admisión. Ahí fue cuando Los Pibes del Club tomaron definitivamente las riendas del paravalanchas.

Pero con el comienzo del nuevo torneo, el Uruguayo pretendía volver. Otro de sus hermanos, Gastón, que paraba en La Guardia Imperial de Racing hasta que terminó preso con tobillera electrónica, le dijo que podía sumar nueva gente. Primero intentaron por las buenas, pero Maca les cortó la ilusión: “Si ustedes se bajaron cuando había que pelear contra Villa Argentina, ahora están fuera”. Pero el Uruguayo no se quedó quieto, armó un grupo de 30 barras para intentar el asalto y consiguió para este partido con Lanús primerear varios tickets de los que generosamente dan los dirigentes. Enterados de esto, Los Pibes del Club fueron a resolver el asunto por las buenas o por las malas. Y como siempre, terminó siendo por las malas. Y lo peor de todo es que lo sucedido sólo parece ser un capítulo más de una guerra que está muy lejos de terminar.

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