Economía

Las empresas disparan la demanda de cauciones, bonos y dólares financieros como alternativa a bancos repletos de depósitos

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Los dólares financieros volvieron al centro de la escena en la City porteña. Foto: Roberto Almeida

El intento del Banco Central por mudar los pesos que están estacionados en sus letras Leliq en dirección a bonos del Tesoro está generando situaciones únicas. Según operadores del sector financiero, los bancos están empezando a rechazar depósitos mayoristas dado que no tienen forma de colocarlos a un rendimiento suficiente como para pagar una tasa a quienes lo colocan. El resultado es que se dispara la demanda por otros activos, como las cauciones bursátiles -una especie de plazo fijo en la Bolsa-, títulos en pesos y dólares financieros.

La situación que se repitió varias veces esta semana no afecta a clientes minoristas sino a empresas y fondos comunes. A los depositantes que mueven cifras considerables de dinero y es porque, precisamente, cantidades tan importantes se han vuelto una carga para las entidades financieras.

Los episodios se vienen repitiendo en las últimas semanas, pero en estos agitados días posteriores a la renuncia de Martín Guzmán y el nombramiento de Silvina Batakis la situación se volvió aún más común. Los bancos, que viven de tomar depósitos y ponerlos a trabajar, dijeron basta por ahora. Tienen más que suficiente y ahora limitan el dinero que toman.

“Los bancos no quieren incrementar su balance porque en el fondo tienen más riesgo Banco Central contra depositantes a los que deberían cumplirles” (Álvarez de toledo)

El cambio vino por la intención de la entidad conducida por Miguel Pesce de hacer que los pesos que los bancos tienen colocados en Leliq abandonen esas posiciones para ir a comprar bonos del Tesoro, la deuda CER que fue noticia en junio por su derrumbe en los días que antecedieron a la salida de Guzmán.

El BCRA utiliza las Leliq y pases pasivos para sacar de circulación pesos que los bancos no logran colocar como préstamos o inversiones. Al hacerlo, y al pagar una tasa del 52% anual por captar ese dinero, “esteriliza” esos pesos. Es decir, los saca de circulación y mantiene así a raya la base monetaria.

El problema es que mantener esos pesos lejos de la calle cuesta una tasa importante y, como una bola de nieve, cada vencimiento hace crecer la cantidad de dinero que el Central tiene que mantener fuera de la cancha.

Cuando se derrumbaron los bonos ajustados por CER y se cortó el financiamiento en pesos para el Tesoro la idea de Pesce, avalada en su momento por Guzmán y hoy también por Batakis, es que esa enorme liquidez que está estacionada en Leliq empiece a volcarse en dirección a los títulos que los inversores evitan. Que sean los bancos los que provean los fondos para los los bonos con los que primero Guzmán, y ahora Batakis, intentan financiar parte de su déficit.

“Es una secuencia. Primero hay una corrida contra el crédito del Tesoro. El sector privado no financiero vende bonos en pesos y quiere riesgo del Banco Central al que accede indirectamente vía bancos comerciales. Los bancos no quieren incrementar su balance porque en el fondo tienen más riesgo Banco Central contra depositantes a los que deberían cumplirles”, explica el economista Belisario Álvarez de Toledo.

“Otros también pueden tener capeado el riesgo BCRA que internamente quieren tener y con más depósitos terminan cascadeando a otros riesgos peores como el de los bonos del Tesoro o por ahí alguna empresa la que antes no le compraban. Entonces inicialmente los bancos empiezan a rechazar depósitos y a ampliar spread entre la tasa que le pagan al depositante y la tasa a la que se pueden colocar”, agregó.

“Son depósitos de $10 millones, $50 millones. Los depósitos minoristas no los pueden rechazar y tampoco son tan volátiles”

Pero la sugerencia del Banco Central para que bancos y empresas compren más deuda del Tesoro tuvo un empujón algo más fuerte esta semana. Para sacar a los bancos de la comodidad de las Leliq, el Banco Central empezó a renovar menos letras de las que vencían. Esta semana está colocando entre el 45% y el 65% de lo que los bancos le piden. El resto, los pesos que quedan afuera, pasan a ampliar la masa monetaria. Y no encuentran destino.

Así, rechazar depósitos mayoristas pasó a ser algo más extendido. Esos pesos que no logran ser colocados en bancos salieron a buscar prácticamente cualquier inversión disponible: bonos del Tesoro, dólares financieros, cauciones bursátiles (préstamos de corto plazo para invertir en el mercado de capitales).

Aunque el prorrateo se mantuvo, ayer el Banco Central pareció reaccionar ante la disparada del dólar contado con liquidación. En un día en el que vencían unos $500.000 millones en Leliq tomó el doble de esa cifra, $1 billón. El resultado fue que en el día contrajo la base monetaria. Pero, aún así, tomó sólo 65% de las ofertas que le hicieron y el resto quedó en el sistema. Y es así que la liquidez sigue siendo enorme.

Los bancos siguen tomando depósitos minoristas y de sus clientes mayoristas más estables en forma normal. Los mayoristas, en general, son más volátiles. En particular los fondos comunes de inversión.

“Son depósitos de $10 millones, $50 millones. Los depósitos minoristas no los pueden rechazar y tampoco son tan volátiles. El temor de los bancos es que haya algún incumplimiento o cambio de condiciones en los bonos que toman, así que prefieren no tomar esos depósitos y verse forzados a invertirlos en activos que les generan dudas”, dijo un consultor privado.

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