Economía

Cómo ha cambiado el valor LUNA en el último día

LUNA es el token nativo de terra, una blockchain fundada en el año 2018 que lanzó su mainnet en abril de 2019 a través de la plataforma Cosmos SDK, que se centra en la creación de las llamadas stablecoins.

En este panorama se tiene que LUNA actúa como una garantía para el resto de las monedas digitales a las que recurre terra, como el USD, para que después se puedan convertir nuevamente en LUNA, lo que la hace diferente a otras stablecoins.

Para poder “anclar” una stablecoin de Terra, el minero o creador de la criptomoneda debe convertirla a un valor fiat, es decir, una stablecoin en euros sería convertible a LUNA por el valor de un euro; lo mismo ocurriría con otro tipo de divisas como un dólar, un peso argentino, un won, un yen, entre otros, garantizando así su “estabilidad” manteniéndolo a una tasa fija.

Por ejemplo, si el precio de terra UST es de 9.98 dólares el swap sería de un dólar, por lo que los usuarios estarían ganando dos centavos, situación que aumentaría la demanda de UST y reduciría la oferta a través de la quema (destrucción de algunas unidades), lo que generaría una alza en el precio de conservarse la cantidad de demanda.

La relativamente nueva moneda digital puso en duda su supuesta estabilidad luego de que los primeros días de mayo de 2022 las criptomonedas enfrentaran una crisis que fue arrastrando una a una y los inversores de la blockchain de Terra comenzaron a deshacerse de ellas provocando un “shock” en el mecanismo aritmético empleado para estabilizar su valor, lo que implicó que LUNA cayera un 99% de su valor. Con ello, su valor de 118 dólares terminó por debajo de los 0.0001 por ciento.

Cotizaciónde la criptomoneda terra

Hora: 16:05 horas (hora UTC)

Valor: 1.9022715 dólares

Cambio en las últimas 24 horas: 3.91%

Cambio en la última hora: -3.98%

Popularidad por capitalización: #227

Qué son las criptomonedas

Las criptomonedas están dejando de ser elementos ajenos y han comenzado a meterse en el lenguaje cotidiano, despertando el interés de aquellos a quienes les preocupan las finanzas o hasta llegar al grado de ser legalizadas en algunas regiones del globo terráqueo.

Como su nombre lo indica, las criptodivisas utilizan métodos criptográficos o de cifrado para realizar transacciones en un sistema desregulado y, la mayoría de ellas, por medio de cadenas de bloques (blockchain), lo que lo aleja de los modelos tradicionales en donde los bancos funcionan como intermediarios.

Su innovación ha ocasionado que muchas personas estén interesadas en invertir en las monedas digitales, pues su valor ha aumentado considerablemente en los últimos años siendo Bitcoin, Ethereum y Dogecoin las más populares y las que mayor capitalización cuentan en el mercado.

Cada una de estas unidades son fundadas a través de un proceso llamado “minado” y los usuarios las pueden adquirir a través de distintos agentes o bolsas de criptomonedas, para luego almacenarlas en “monederos criptográficos” o hacer diversas transacciones con ellas por medio de claves únicas.

Las criptomonedas en general han tenido un año difícil (Foto: REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración)
Las criptomonedas en general han tenido un año difícil (Foto: REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración) (DADO RUVIC/)

Pese a que fue en el 2009 cuando el bitcoin entró al mercado como la primera criptodivisa en el mundo, lo cierto es que éstas apenas están experimentando un auge en el ámbito financiero, por lo que se espera que su uso vaya en aumento en un futuro cercano.

Las criptomonedas tienen diversos elementos que las hacen únicas: el no estar controladas por ninguna institución; no requerir de intermediarios en las transacciones; y casi siempre usar bloques contables (blockchain) para evitar que se creen nuevas criptomonedas de forma ilegal o las transacciones ya hechas sean modificadas.

Sin embargo, al no tener reguladores como un banco central o entidades similares se les señala de no ser confiables, de ser volátiles, propiciar fraudes, no tener un marco legal que respalde a sus usuarios, permitir la operación de actividades ilegales, entre otras más.

Aunque podría ser una paradoja, a su vez las criptomonedas garantizan seguridad a sus mineros en cuanto a la red en la que se sitúa (entramado) y que implica un manejo de códigos; el romper esta seguridad es posible pero no tan fácil de lograr, pues quien lo llegara a intentar tendría que contar con una potencia computacional superior incluso a la que tiene el propio Google.

Quien invierte en este tipo de activos digitales debe tener muy claro que esta forma trae consigo un elevado riesgo al capital, pues, así como puede haber un incremento, también puede tener inesperadamente un desplome y acabar con los ahorros de sus usuarios.

Para almacenarlas, los usuarios deben contar con un monedero digital o wallet, que en realidad es un software a través del cual es posible guardar, enviar y hacer transacciones de las criptomonedas. En realidad, este tipo de monederos únicamente guarda las claves que marcan la propiedad y el derecho de una persona sobre cierta criptomoneda, por lo que estos códigos son los que en realidad se deben proteger.

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