Sociedad

Es peluquera y narra historias de citas catastróficas en redes: situaciones bizarras y chongos imperfectos

Mabel TikTok
Las historias que cuenta Mabel de citas fallidas son reales. Solo les agrega algunos componentes para hacerlas más entretenidas

“Para la people tóxica de los culebrones, que me piden Mabel, contá, contá, acá te traigo una. Pero hoy preparate un vodka”, dice la peluquera tiktoker (@mabeloficialokk) a su audiencia al presentar un chimento, que suele subir cada día a las dos de la tarde. Habitualmente les pide que se preparen el mate, el té o café, pero la historia que va a narrar, dice que merece un trago fuerte. “Que levante la mano el que le guste el chisme. ¿Dónde está la gente del culebrón?”, le dice a su público, conformado en su mayoría por mujeres.

Mabel tiene muy buena dicción y la carcajada estridente. También es muy mal hablada. Lo reconoce ella. Es parte de su personalidad que atrapó, en cuestión de tres meses, a casi 50 mil seguidores ávidos de anécdotas de todo tipo, desde las más inocentes a las más picantes, donde los protagonistas no la pasan nada bien. En sus palabras, son historias de “chongueos, cuernos, gorreos”, todo material que le llega de primera mano por sus amigas y clientas y también, los que le mandan sus seguidores a la cuenta de su Instagram.

Su cara ocupa el primer plano. Aún siendo una experta en belleza, no le da importancia a su imagen cuando graba. Puede que esté sin maquillaje o despeinada. O con el maquillaje del filtro de TikTok. Su teléfono está medio roto y no es gran cosa. Lo importante ahí es el chisme que sale como pan caliente entre sus manos. Le quema y lo tiene que soltar, pero, ojo, con lujo de detalles. Le pone misterio. No se ahorra gestos. Para hablar de temas sexuales, que forman parte de sus relatos, cuenta que usa metáforas o palabras divertidas para que no le “baneen”(restrinjan) la cuentas. Ya le pasó.

Pamela Sanchez (36) es su verdadero nombre. Mabel, que es artístico, le quedó de los tiempos que tomaba clases de stand up. Hizo tres talleres en Córdoba Capital, donde vive desde los 31 años, cuando se mudó para abrirse una peluquería. Pamela es de Banderalo, un pequeño pueblo bonaerense, del que se aburrió porque no tenía nada para hacer. “Soy peluquera desde los 19 años. Mi profesión es como la de un psicólogo (se ríe) y en particular, tengo la capacidad de que mis clientas me cuenten cosas raras. Mabel como peluquera es también un personaje espontáneo, que dice lo primero que se le viene a la mente, con una actitud relajada. Y es ahí cuando mientras corta el pelo o hace coloraciones las clientas no solo le cuentan todo -si las engaña el marido o si lo hacen ellas-, también le piden consejos… “¿Qué hago?”.

“Hace un año cerré el local que tenía con una socia y abrí la peluquería en casa. Tuneé el comedor. Hoy es la casa de las clientas. Se traen la computadora, vienen a la cocina, tomamos mate o café, están en contacto con mi gato y estamos más en confianza. A veces vienen de a dos o tres amigas. A mi no me gusta la relación cliente-peluquero. Me gusta el calor de pueblo. Me acuerdo de sus nombres y de lo que les pasa. Cuando vuelvo a verlas les pregunto”, explica sobre esta relación que es una fuente inagotable de historias, porque ellas son fans de su trabajo en las redes.

Mabel o Pamela es una experta en citas de apps. Mucho del contenido es autorreferencial y le encanta dar consejos, como este: “Si él dice que no busca algo serio es porque no le gustás”. Y termina con un “gracias”. La peluquera dice que cerró el casting. “Decidí quedarme soltera. No busco más el amor. Disfruto de las amistades. El amor lo desterré”, asegura. Cree que tuvo muchos fiascos.. En cuestión de minutos repasa los nombres de las aplicaciones de citas y describe a cada uno en segundos: que tal es para el palo y a la bolsa. Está la de la gente bizarra. Otra que “es la muerte” y sin desperdicio. Y la que tiene piola, viajada, “otro nivel”.

“Soy muy pueblerina y lo sigo siendo. Sigo siendo yo, no he cambiado ni me he refinado en la ciudad”, cuenta la peluquera. Empezó a jugar con Tik Tok en la pandemia, disfrazándose de los personajes de María Elena y Moni, porque ama Casados con hijos. Tenía pocos seguidores y lo cerró. En Instagram le bloquearon otra cuenta porque subía memes subidos de tono. Ahora, en su nueva cuenta de TikTok viene bien, aunque ya le bajaron un video.

“Contá Mabel…”, le ruegan sus seguidores, a quienes se dirige como a las mabeles y mabelos. ¡A la gente le gusta el chisme, mal!, enfatiza la tiktoker. Y no solo de la Argentina. La siguen muchos de Uruguay, Chile. “Con las historias arranqué el 21 de junio. Estaba haciendo catarsis y empezaron a aumentar los seguidores de una manera rarísima. Ahora le tomé la mano. Me cuentan la historia, la armo y la grabo”, explica sobre inesperada vida en las redes.

Mabel TikTok
Después de la pandemia, Mabel empezó a atender en su casa. El clima siempre es de confianza

En su bio de Tik Tok dice: Mandá tu historia de chongueo por IG. Y ahí recibe unas tres historias por día, en promedio. “Calculá que son unos 15 a 20 audios por mujer, que me cuenta la historia con lujo de detalle. Me dicen ‘hola Mabelita, ¿cómo andás? ‘Y al responderles se sorprenden. Porque Mabel responde siempre”, dice en tercera persona. Son casi siempre mujeres las que comparten las experiencias vividas, pero en menor medida participan hombres.

Siempre usa nombres ficticios, a menos que alguien quiera que mantenga el original. La idea principal es que todos se diviertan y no salga nadie herido. ¿A dónde está la gente del chisme, a dónde está la gente de los culebrones?, anuncia en cada nuevo video. Las anécdotas que narra tienen unas pequeñas variaciones, en las que Mabel les añade una dosis de comedia. No lee tal cual le mandan. Le pone un poco de sal, pimienta para hacerla más entretenida o extrema. Condimentos necesarios para mantener entretenido a su público.

Mabel TikTok
Pamela Sánchez junto a otra estrella de su TikTok, su gato siamés Sugar, de cinco años

“Lo raro de todo esto es que la gente te agradece por hacerla reír, después de un mal día”, explica. Y eso le encanta, porque siente que lo que más le gusta en la vida es hacer reír. También le seduce la fama. Siempre se lo dice a su psicóloga. “Mi sueño es tener la capacidad de subirme a un escenario. También, hacer un programa de radio. Me divertiría mucho”. Mientras lo piensa, su cuenta de TikTok crecer sin parar.

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