Política

Martín Llaryora hace equilibrio con la Casa Rosada en una relación marcada por la desconfianza

Francos y Llaryora en el Ministerio del Interior
Martín Llaryora junto al ministro del Interior, Guillermo Francos (Ministerio del Interior)

La relación no es la mejor. Tampoco es la peor. Pero las necesidades de ambos lados obligan al buen vínculo. A lo políticamente correcto y aceptable dentro de los márgenes de la convivencia. El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, tiene un vínculo sinuoso con el gobierno de Javier Milei. Pasó de amigo a enemigo y de enemigo a amigo con desconfianza.

El mandatario cordobés hace equilibrio casi todo el tiempo. Habla, critica, se muestra amigable, anticipa su respaldo al Gobierno, hace silencio. Sus discursos van en ese sentido. Ya no es el enemigo público número uno de Milei, puesto máximo que había alcanzado el día después de la caída de la Ley Ómnibus, cuando el Presidente lo acusó directamente de ser uno de los responsables del fracaso legislativo.

Fue un tiempo en el que el Jefe de Estado envió al cordobés al psicólogo y lo trató de traidor. El Gobernador le dijo que si seguía haciendo un ajuste fiscal tan fuerte iba a “fundir a todos los argentinos” y que solo le faltaba “pegarle al Chapulín Colorado”, en referencia a sus múltiples enfrentamientos con los gobernadores y los legisladores de la oposición. Iban y venían. Se pegaban en el aire y a la distancia.

Los trolls libertarios subieron a las redes sociales los montos de pauta publicitaria pagada por el gobierno de Córdoba y el avión privado, dedicado a traslados sanitarios, que supuestamente usaba el mandatario provincial para unir su provincia con Buenos Aires cada semana. Fue un mensaje político claro en el medio de la discusión por la quita de subsidios al transporte y la eliminación del Fondo de Incentivo Docente (FONID), que había generado la reacción de Llaryora.

En la provincia se defendieron de ambas acusaciones. La pauta publicada era el presupuesto estimado para el año, del que, hasta el momento, solo se ejecutó una mínima parte, debido al ajuste fuerte que hicieron en las cuentas provinciales. Y respecto al avión, aseguran que es parte de una flota de ocho aeronaves que Córdoba posee hace décadas y que tienen un uso prioritario establecido en orden de importancia: sanitario, seguridad y traslado del Gobernador.

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El mandatario cordobés tiene una relación sinuosa con la Casa Rosada (Adrián Escandar)

Esos idas y vueltas en la relación entre la gobernación de Córdoba y la Casa Rosada siguen en el presente. Más matizados y menos extremistas. Por estas horas, la relación se contrae y se expande mientras desde Balcarce 50 piden manos para aprobar la nueva versión de la ley Ómnibus y desde Córdoba reclaman fondos a gritos, ya sea por la coparticipación del impuesto a las Ganancias, al Cheque o País.

De los tres, el único viable para el oficialismo es el primero. Tal es así que durante las reuniones que ayer el ministro del Interior, Guillermo Francos, y el Jefe de Gabinete, Nicolás Posse, tuvieron con legisladores de Hacemos Coalición Federal y la UCR, propusieron que el piso del Impuesto a las Ganancias sea de $1.800.000 para solteros y $2.000.000 para casados con hijos. Hubo un avance en la negociación fiscal, en paralelo a la legislativa. Lo esperado y lo deseado por ambas partes.

Hoy está previsto que el Gobierno envíe el borrador del nuevo proyecto. El Poder Ejecutivo se lo mandará a los gobernadores y a los jefes de los bloques de la Cámara de Diputados. En principio les llegaría a todos, sin distinción de partidos políticos ni posicionamiento, y más allá de que sepan que van a votar en contra del proyecto, como es el caso del peronismo. Pero hay un signo de interrogante grande sobre el accionar oficial que durante la jornada de este martes se terminará de resolver.

Ayer fue la primera vez que en una reunión en el ministerio del Interior apareció el diputado nacional por Córdoba, Ignacio García Aresca. El legislador es íntimo amigo de Llaryora desde la infancia y su hombre de máxima confianza en el Congreso. El legislador fue quien negoció con Máximo Kirchner y la bancada de Unión por la Patria (UP) la posibilidad de incluir en la ley Ómnibus de febrero la discusión por la coparticipación del Impuesto País. Una muestra del rol que ocupa en el terreno legislativo y de la potestad que tiene para hablar en nombre del mandatario provincial.

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Los legisladores que responden a Llaryora forman parte del bloque que coduce Miguel Pichetto (Foto NA)

En este camino de propuestas y contrapropuestas, Llaryora se manifestó en contra de la restitución del impuesto a las Ganancias, y propuso la creación de un impuesto a los altos ingresos. Pero el Gobierno no accedió y avanzó con el regreso del tributo que fue eliminado, en su cuarta categoría, por el ex ministro de Economía Sergio Massa. Los pisos propuestos fueron bien recibidos en Córdoba, donde ya anticiparon que avalarán la iniciativa oficial.

“Los pisos son razonables. Queda muy poca gente capturada por el impuesto”, adelantaron desde el entorno de Llaryora. Una señal de aprobación luego de conocer el resultado de las negociaciones en la Casa Rosada. En Córdoba advierten que la restitución de Ganancias le sirve a los gobiernos provinciales pero también al gobierno nacional, que vuelve a recibir cerca del 50% del ingreso del impuesto, después de cuatros meses donde hubo una fuerte caída de la recaudación.

Una de las quejas reiteradas del cordobés está vinculada a las cuentas en rojo que tiene en la caja previsional de la provincia. El gobierno libertario no envió más fondos y la deuda comenzó a agrandarse. ANSES debe compensar a la caja cordobesa con 9 mil millones de pesos por mes y hasta el momento el Gobierno no mandó nada. Según indicaron en Córdoba, desde Balcarce 50 les aseguraron que antes de pagar quieren hacer una auditoría profunda para saber el destino de los fondos. En Córdoba no lo ven mal, pero creen que lo hacen para ganar tiempo y postergar el giro de ese dinero.

Respecto a la ley Ómnibus, que la Casa Rosada espera poder empezar a tratar dentro de una semana en las comisiones de la Cámara baja, el Gobernador ya anticipó que su voluntad es acompañarla después de todos los cambios que se hicieron y darle las herramientas necesarias a Milei para que pueda comenzar una nueva etapa de su gobierno, luego de cuatro meses conflictivos y sin éxitos legislativos. La voluntad está. Faltan los votos en color verde.

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Javier Milei acusó a Martín Llaryora de traidor y lo mandó al psicólogo (Adrián Escándar)

En la Casa Rosada aseguran que desde un tiempo a estar parte hay una mejor relación con el cordobés, pero lo miran de reojo. Advierten que antes de la ley que fracasó había tenido un discurso similar y después la negociación se trabó y derivó en su caída definitiva. Por eso el vínculo entre las partes es bueno pero turbulento. Está anclado a ese pasado que nadie se olvida dentro de La Libertad Avanza. En Córdoba resaltan que Llaryora les avisó que la ley no salía tal como estaba y que quisieron tratarla igual. Resquemores del pasado reciente.

Diferente es la postura con el DNU de desregulación de la economía, que fue rechazado en el Senado y que el Gobierno intentará que pase por Diputados. En la gobernación cordobesa no le ven futuro y no están dispuestos a avalarlo. Un aviso anticipado de la postura que tendrán en el caso de que, finalmente, sea tratado en la Cámara baja.

“La relación es de respeto. Es el lugar que queríamos tener en el principio. Siempre mostramos una actitud de colaboración y creemos que Milei debe poder poner en marcha su gobierno. Además, lo notamos con una actitud diferente”, aseguraron desde la gobernación, en referencia a la decisión de acompañar esta nueva versión de la ley Ómnibus, que tiene menos de la mitad de los artículos que contenía la primera versión.

El diálogo fluido que hoy tienen la provincia y la nación se da entre Llaryora y Francos. Desde hace un puñado de meses también entre el gobernador cordobés y el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo. En Córdoba creen que el Gobierno ahora “está poroteando bien” respecto a los apoyos que obtendrán en la Cámara de Diputados, a diferencia de enero y febrero, cuando pensaban que tenían los números y en el recinto el proyecto terminó cayendo. Una falla imperdonable para la oposición dialoguista.

Ayer el cordobés dio una muestra de la buena voluntad que le quiere expresar al Gobierno. Durante una rueda de prensa en su provincia aseguró que firmará y acompañara el Pacto del 25 de Mayo que, según estipuló el Presidente, se firmará en Córdoba. El objetivo más complejo que tiene el oficialismo es que sea firmado por los 24 mandatarios, para que ese documento tenga autoridad, legitimidad y volumen político.

“Nosotros no somos opositores obstructivos. Pero somos opositores. Eso seguro”, dijo un funcionario de extrema confianza de Llaryora. Un mensaje concreto y sencillo. Sin márgenes para tantas interpretaciones. El Gobernador ya mostró los dientes y la muñeca, la dureza y la flexibilidad. Su personalidad. Su sello distintivo.

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